Nota convertible vs. SAFE en España: qué instrumento usar en tu ronda pre-seed o seed
En una ronda pre-seed o seed casi nadie quiere ponerle todavía un precio a la empresa: es pronto, hay poca tracción y valorar mal perjudica a todos. Para invertir rápido sin fijar una valoración se usan dos instrumentos que la gente confunde: la nota convertible y el SAFE. El SAFE es el estándar de Silicon Valley (lo popularizó Y Combinator); la nota convertible es lo que, en la práctica, encaja bien en el Derecho español. Conviene entender por qué antes de firmar el que te pongan delante.
Qué es una nota convertible
Una nota convertible es, en esencia, un préstamo que en lugar de devolverse en dinero se convierte en participaciones en la siguiente ronda de financiación. El inversor presta hoy una cantidad y, cuando llega la ronda (normalmente una ronda cualificada, es decir, por encima de un importe mínimo pactado), ese préstamo se transforma en equity. Sus piezas clave son el importe, un interés que suele acumularse hasta la conversión, un vencimiento (la fecha límite antes de la cual debería haberse convertido), un descuento sobre el precio de la ronda (por ejemplo, un 20% menos que los inversores de la Serie A) y, muy importante, un techo de valoración (valuation cap) que fija la valoración máxima a la que convertirá el inversor por muy alto que cierre la ronda.
Qué es un SAFE
El SAFE (Simple Agreement for Future Equity) es un contrato creado por Y Combinator que no es ni deuda ni equity: es un derecho a recibir participaciones en el futuro, cuando ocurra la ronda. A diferencia de la nota, un SAFE clásico no tiene interés ni vencimiento, lo que lo hace más cómodo para el fundador (no hay una fecha en la que aparezca una deuda que devolver). Comparte con la nota las palancas económicas (valuation cap y descuento), y desde 2018 su versión estándar es "post-money", una diferencia técnica con mucho impacto en la dilución, como veremos.
Por qué el SAFE encaja mal en el Derecho español
El SAFE está pensado sobre la mecánica societaria estadounidense (Delaware), donde una sociedad puede tener acciones "autorizadas" que el consejo emite con gran flexibilidad y la conversión es casi automática. En España el proceso es más formal: ampliar capital exige un acuerdo de junta, escritura pública ante notario e inscripción en el Registro Mercantil. No existe ese margen para emitir participaciones a discreción, así que la conversión "automática" que presupone el SAFE no tiene un cauce directo.
A esto se añade un problema de encaje jurídico. En España la conversión de estos instrumentos suele articularse como un aumento de capital por compensación de créditos (art. 301 de la Ley de Sociedades de Capital): el inversor tiene un crédito frente a la sociedad y, en vez de cobrarlo, lo compensa suscribiendo participaciones nuevas. Ese mecanismo exige que exista un crédito real. La nota convertible es un préstamo, o sea, un crédito, y encaja de forma natural. El SAFE, por definición, no es deuda ni genera un crédito, de modo que no entra limpiamente en ese cauce y obliga a adaptaciones. Por eso, en la práctica española, o se usa directamente una nota convertible o se firma un "SAFE adaptado" que replica su lógica pero apoyado en la estructura de un préstamo.
Conviene recordar los requisitos del art. 301 LSC, porque marcan el calendario de la conversión: en una sociedad limitada, los créditos que se compensan deben ser totalmente líquidos y exigibles; en una anónima, basta con que al menos el 25% lo sean, con el resto venciendo en un plazo no superior a cinco años. Además, el órgano de administración debe emitir un informe sobre la naturaleza de los créditos y los términos de la ampliación.
Una tercera vía: el préstamo participativo
Entre medias existe un instrumento español poco conocido y útil: el préstamo participativo (art. 20 del Real Decreto-ley 7/1996). Es un préstamo subordinado cuyo interés puede ligarse a la evolución de la empresa y que, a efectos de reducción de capital y de causa de disolución, se considera patrimonio neto. A veces se combina con la lógica convertible para dar al inversor una posición intermedia entre deuda y capital. No es lo habitual en una seed rápida, pero es una carta a tener en cuenta según el caso.
Lo que de verdad negocias (y vale para los dos)
Más allá del envoltorio, la discusión económica es la misma en la nota y en el SAFE, y es donde se gana o se pierde dinero: el techo de valoración (cuanto más bajo, mejor para el inversor y más dilución para el fundador), el descuento, si hay o no interés y vencimiento, qué cuenta como evento de conversión (importe mínimo de la ronda), y qué pasa si la empresa se vende antes de convertir (aquí se pacta si el inversor recupera su dinero, lo multiplica o convierte a la valoración del cap). Son cláusulas que parecen técnicas y deciden cuánto acabas teniendo de tu propia empresa.
Riesgos que marcamos en rojo
El primero es el vencimiento de la nota: si llega la fecha límite y no ha habido ronda, el préstamo vence y, salvo que se haya pactado una conversión automática a una valoración o una prórroga, el inversor podría reclamar la devolución en el peor momento. Déjalo cerrado por escrito. El segundo es el SAFE post-money y el apilamiento: cuando se firman varios SAFE seguidos sin controlar el cap table, la dilución recae de forma acumulada sobre los fundadores y en la Serie A la sorpresa puede ser mayúscula. El tercero son las formalidades y la fiscalidad de la conversión: el interés de la nota tributa, y la ampliación por compensación de créditos exige informe del órgano de administración y, según el caso, otros requisitos que conviene anticipar. Y transversal a todo: lleva un cap table ordenado con cada nota y cada SAFE y su mecánica de conversión, porque en la ronda siguiente se recalcula todo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es mejor en España, una nota convertible o un SAFE?
En la mayoría de casos, la nota convertible encaja mejor con el Derecho societario español, porque es un préstamo (un crédito) y su conversión se articula sin fricción como aumento de capital por compensación de créditos (art. 301 LSC). El SAFE, al no ser deuda, obliga a adaptaciones. Un SAFE "a la americana" sin adaptar puede dar problemas de encaje.
¿Qué es el valuation cap y por qué importa tanto?
Es la valoración máxima a la que convertirá el inversor, por muy alta que sea la de la siguiente ronda. Un cap bajo favorece al inversor (recibe más participaciones) y diluye más al fundador. Es, junto al descuento, la cifra que más se negocia.
¿Qué pasa si la nota vence y no ha habido ronda?
Depende de lo pactado. Si no se previó nada, el préstamo vence y el inversor podría exigir su devolución. Por eso se suele pactar una conversión automática a una valoración predeterminada o una prórroga del vencimiento. No dejarlo cerrado es uno de los errores más caros.
¿La conversión tiene coste o formalidades en España?
Sí. La conversión se instrumenta como aumento de capital, con acuerdo de junta, escritura pública, inscripción en el Registro Mercantil e informe del órgano de administración sobre los créditos. Conviene anticipar plazos y costes, sobre todo si coinciden con el cierre de la ronda.
Cómo lo vemos en Satya Legal
La nota convertible y el SAFE parecen sencillos porque son documentos cortos, y ahí está la trampa: lo corto no es lo simple. La mecánica de conversión, el vencimiento, el cap y lo que ocurre en un exit temprano deciden el reparto real de la empresa dentro de dos años. Nosotros preferimos dejar todo eso pactado con la vista puesta en la Serie A que vendrá, no en la prisa de cerrar el cheque de hoy.
¿Vas a levantar una ronda pre-seed o seed?
Estructuramos tu nota convertible o SAFE adaptado al Derecho español, negociamos el cap, el descuento y el vencimiento, y dejamos la conversión preparada para que tu Serie A no traiga sorpresas. Te decimos qué instrumento te conviene antes de firmar.